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domingo, 15 de octubre de 2017

Magníficas sensaciones heredadas

Que gran herencia siente uno al visitar un hogar y poder respirar esa piel tan natural, transparente, llena de frescura y amor al mismo tiempo. En San Esteban de Lousadela, al lado de la casa de mis padres se encuentra una pequeña casa, de no muchos años y la cual responde a O Penedo fruto de una galleguita emigrada de muy pequeña a Asturias, Lupe y su marido Eugenio, asturiano propio, minero de los Mieres aguerridos pero que desprenden un calor humano que se puede uno imaginar al carbón ardiendo. Allí Cris se encontraba muy querida y ella es fácil imaginar que disfrutaba en esas cálidas aguas.
Pues visítelos (utilizando su meloso bable) estos días pasados, dado que se había acordado de regalarme un bote de nueces ya preparadas para degustar; y regalármelo con el increíble recuerdo de lo que tanto me gusta, pero más le gustaba a nuestra Cris, a ella le encantaba comer esas nueces preparaditas, ya partidas y desprendiendo tanto cariño, tanto amor.

A esa casa que tanta sensaciones transmite de Cris, visitolos y encuentrome en una nube que me empapa las mejillas y siento tanto amor que déjome casi ahogar por ellas.