Nuestra amiga CONCHITA de Lamas, es una
de tantas personas a las que tanto debemos apegarnos a su humanidad.
En vida terrena de Cris siempre
ofreciéndonos de su cariño, en la falta humana de Cris siempre ofreciéndose de
su cariño.
A los pocos días de despedir a Cris, de
esta nuestra vida humana, recibo una llamada telefónica a mi teléfono portátil
(del cual había preguntado y encontrado mi número), llena de ternura y altísimo
contenido en Amor; preocupándose por mi estado e invitándome a disfrutar de su
casa, igual que cuando íbamos los dos.
La semilla de Cris había fecundado en
tan buena tierra. Que gozo más elevado, dada la consciente dificultad en
acercarse y acoger un alma, como la mía, que flota atraída por la de su Amada,
y un cuerpo humano, como el mío, que en no pocas ocasiones desfallece en un río
de lágrimas. Con todo ello disfruto de una senda cargada de vital amor, el cual
intento transmitir procurando que toda esta inmensa familia viva LA CASA DE
CRISTINA, en este caso particular Conchita después de no pocos intentos se me
confiesa afligida con una pena que de momento le impide visitarla.
Que DIOS y CRIS la cuiden e iluminen
para que su fuerza, su alegría brote por largo tiempo.
Feliz Adviento que viene el Señor.