Disfrutando de este tiempo de Adviento me acerco a la
casa de San Benito en San Paio de Antealtares. Gozoso y pleno de Amor, disfruto
de un Santiago por fin lluvioso, auténtico, sin máscaras; luciendo brillante y
transparente como Cristina transito en La Tierra.
Paseando
por la Rúa Nova tengo en varias ocasiones mostrado un interés singular de gusto
de Cris (y también compartido por mi), de una tienda llamada “O Pazo das
Musas” (Tienda de Música Culta), y tienda de detallitos con alegoría
musical. Mi disculpa, para entrar, era comprar un libro sobre la Banda
Municipal de Santiago (Beatriz Cancela Montes), pero busco en el fondo VIVIR A
CRIS. Mi recuerdo de Mi Amada Inmortal se recrea en su humanidad innata;
llenaba su corazón de detallitos, le cabían y disfrutaba de todos, como la de
este tipo de tiendas que le chiflaban: pendientes con notas musicales, bolígrafos
pentagramados, tazas y protege móviles con motivos de Beethoven, Representaciones
de Instrumentos,….., y un largo etcétera; todos los cuales ella disfrutaría con
tanta pasión, como la cual yo siento por ella, con una clara diferencia: Cris
además de pasión soplaría alegría y amor, entonaría un cántico lleno de piropos
a la Señora que tan gentilmente atienda la tienda. Mi persona, como seguro
iluminada por Cris, ha sido capaz de ofrecerle una sonrisa, con una frase llena
de recuerdo marital: “Que linda tienda”. Me acerco a San Pelayo a plasmar su
recuerdo humano, su vivencia espiritual y con la pesadumbre de no haberle dado,
en su vida terrena, de disfrutar más lo que ella tanto amaba, que no era otra
cosa que al prójimo.