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domingo, 10 de diciembre de 2017

EL ESPOSO QUERIDO

Disfrutando de este tiempo de Adviento me acerco a la casa de San Benito en San Paio de Antealtares. Gozoso y pleno de Amor, disfruto de un Santiago por fin lluvioso, auténtico, sin máscaras; luciendo brillante y transparente como Cristina transito en La Tierra.

Paseando por la Rúa Nova tengo en varias ocasiones mostrado un interés singular de gusto de Cris (y también compartido por mi), de una tienda llamada “O Pazo das Musas” (Tienda de Música Culta), y tienda de detallitos con alegoría musical. Mi disculpa, para entrar, era comprar un libro sobre la Banda Municipal de Santiago (Beatriz Cancela Montes), pero busco en el fondo VIVIR A CRIS. Mi recuerdo de Mi Amada Inmortal se recrea en su humanidad innata; llenaba su corazón de detallitos, le cabían y disfrutaba de todos, como la de este tipo de tiendas que le chiflaban: pendientes con notas musicales, bolígrafos pentagramados, tazas y protege móviles con motivos de Beethoven, Representaciones de Instrumentos,….., y un largo etcétera; todos los cuales ella disfrutaría con tanta pasión, como la cual yo siento por ella, con una clara diferencia: Cris además de pasión soplaría alegría y amor, entonaría un cántico lleno de piropos a la Señora que tan gentilmente atienda la tienda. Mi persona, como seguro iluminada por Cris, ha sido capaz de ofrecerle una sonrisa, con una frase llena de recuerdo marital: “Que linda tienda”. Me acerco a San Pelayo a plasmar su recuerdo humano, su vivencia espiritual y con la pesadumbre de no haberle dado, en su vida terrena, de disfrutar más lo que ella tanto amaba, que no era otra cosa que al prójimo.