La última exhortación de nuestro Papa Francisco, apela a buscar la Santidad
en todo nuestro camino y quehacer, con alegría y regocijo. Me la han obsequiado
en formato libreto, en su edición de San Pablo, las hermanas de la Asunción. Me acerqué ayer a su casa, a esa misma casa
donde el 21 de mayo de 2016 me regalaban su hueco más misericordioso para
dejarles el Alma de Cris, con su transmisión de bondad, su maravillosa alegría,
su extraordinario cariño.
En esta Casa me siento envuelto en el cariño humano y tierno que a uno
tanto le gusta; como titula el Papa Francisco, me alegro y regocijo de
disfrutar de todos y cada uno de estas increíbles hermanas: Pilar, Mariluz,
Adoración, la pobre Gloria se encuentra padeciendo el rigor de la decadencia
humana cuando la enfermedad nos rodea y se hace dificultoso ver la Luz, todo nuestro
cariño para Ella. Nos alegramos y regocijamos también con la presencia en el
grato recuerdo de Ascensión, con ella toque la esencia de Santa María Eugenia
de Jesús, con la humilde y santa acogida a los que buscamos el amparo de la
acogida, el amparo de mi camino que tiene maravillosa luz, extraordinarias
curvas y algún que otro bache en el que mi desgaste necesitado y lábil
humanidad encontró siempre amparo y
cariño. Me regocijo con Flor, Beni, Silvia y todas cuantas pasaron por Sarria,
porque en este día nos Alegramos y Regocijamos, como siempre me enseñó Cris,
aún en lo más duro de su enfermedad buscaba lo que tanto nos exhorta el Papa
Francisco, darlo todo en la búsqueda de la Alegría de la Santidad cotidiana,
que no es más que la buena práctica Cristiana en la genuina Felicidad.
Las abrazamos a todas, en estos momentos, y conteniendo las lagrimas las
vemos preparar su marcha de Sarria. El 9
de julio de este 2018, Pilar y Mariluz, Mariluz y Pilar dejarán Sarria tras 53
años presentes diariamente en nuestro pueblo. Nos dejan un poco huérfanos, sin
esa presencia siempre grande y maravillosa. Es hora de volver a obedecer al
Papa Francisco: ALEGRAOS y REGOCIJAOS,
nos cuesta un poco pero somos obedientes.
En Nuestro Corazón Siempre. Os queremos, Hermanas
de la Asunción