En el
día en que celebramos el ofrecimiento por parte de Jesús de su Cuerpo y su
Sangre, en definitiva de su Amor para con todos nosotros, me fundo en un abrazo
con todos vosotros y me dejo ir a la deriva en tal bonito y digno día para recordar a Cris, la reina del
Amor.
Hoy
también se celebra la fiesta en Río, el pueblo donde Cris nació y pasó su
infancia. Vuelvo a recordar, es tan lindo, e intento transmitir con la ternura
con que Cris lo hacía, el día que celebraba también su primera comunión, en
aquella época este día solemne se celebraba los jueves, era festivo nacional, y
aquel 28 de mayo de 1978 Cris recibía el Sacramento de la Eucaristía , su
primera Comunión y era el día de la fiesta del pueblo, imaginad que día. Cris lo contaba como un día cargado de júbilo,
de andar con los amigos correteando y saltando por Río.
Os
relato dos cosas supergraciosas que Cris contaba con todo su cariño y amor, en
ella hasta los reproches eran un dulce riquísimo.
UNO,
tanto salto y corrió, tanto corazón puso en el día de su fiesta en Cristo, de
su fiesta del pueblo, que se quedó rendida al caer la tarde, durmiendo toda la
noche hasta el día siguiente; pobrecita Cris, había perdido la fiesta, con la felicidad
con la que ella vivía…, recuerdo siempre con letanía llena de amor, reprochar a
su madre porque le había hecho esa faena, porque no la había despertado para ir
a la fiesta.
OTRO, había
recibido la Primera Comunión junto con su hermano, y el fotógrafo los tenía
retratados en bastantes fotos juntos; pues arre, siempre con que quería “BORRAR”
a su hermano Pepe, su cabeza siempre dándole vueltas en esa travesura que nunca
llego a cumplir, pero con su sonrisa maravillosamente pícara lo repetía como un
precioso mantra.
Grande
día para darnos Amor, como Jesucristo nos lo ofreció, como Cris nos lo regaló.