Se aleja
con demasiada premura aquel 18 de octubre de 2015, su presencia humana ya
empieza a tener cierta distancia cronológica. No así su Luz, su magnífica Luz
la siento en mi corazón, si cabe con mayor intensidad. Acabamos de vivir y
celebrar su santo; sabéis que muchas de las santas de nuestro santoral han sido
mártires, nuestra Cris jamás será santa en la Iglesia, y tampoco ha sido mártir
en su vida, con tanta saña y sadismo como tantas y tantas Santas, entre ellas
Santa Cristina de Bólsena. Pero la pobrecita no hizo más que bien y con su extraordinario
carácter y amor para los demás sobrellevó tanto y tanto sufrimiento, desde sus terribles
enfermedades, al dolor y sufrimiento de tanto humano que nos cobijamos en sus
abrazos y con su corazón muy cerquita nos daba su sangre.
Retornando
a su fiesta onomástica, es una maravilla disfrutar de su venerable misa, disfrutar
del inefable concierto en su honor, danzando entre tantas personas, que como
flor que busca el sol, como si cada uno de nosotros se colgara el cartel de
epígono de tal divinidad del Señor.
He de
confesar que lo he disfrutado muchísimo, la he vivido intensamente. Se me queda
el lenguaje tan pobre, para poder describir la maravilla de la solemnidad a
Cris, de la fiesta del amor.
Gracias a todos por ser tan buenos y compartir
toda una vida plena de bondad y alegría.
Ella sigue
estando entre nosotros, tan linda y sobre todo tan buena.
Feliz día de Santa Cristina