Paseando por la vida humana tropiezo en no pocas ocasiones con mis
debilidades. Aparecen tantas y tan profundas, que uno se encuentra en instantes
que no dejan disponer de una Paz interior tan necesaria. Y egoístamente echo de
menos a Cris, y tengo la reacción de suplicar “Mi Cris, ayúdame”. Su amplio
corazón provocó que mi vida terrenal junto a ella fuese un suspiro continuo de
ayuda, Cristina estaba por y para todo, para hacer la colada, para arreglar
desperfectos, para cuidar de nuestro hogar, para amar a nuestros familiares,
amigos y a nosotros mismos. Y digo amar porque eso era lo que ella ponía en
todo, ahora desde el Cielo me guía y me da fuerzas, pero no puede hacerlo,
tengo que ser yo quien lo haga. Intento bañar
y desgastar mi egoísmo con grandes cubos de su amor, y por encima tan repletos
de alegría.
Encuentro tanta paz en su regazo,
en su preciosa sonrisa que tanto brilla
brilla amor transparente, felicidad desbordante
y una dulzura que maravilla.
Es todo su amor
que detiene tanto dolor
Ayúdame Dios a olvidar
como se puede escapar tantas ganas de vivir,
y procura darme alas a mi mente,
para que mientras discurra por la tierra
tenga cerca su simiente.
Y riégala, riégala por favor
Que prenda en mi, mi Cristina, nuestra Cristina
No hay comentarios:
Publicar un comentario