La Epifanía, manifestación, del niño Jesús es un regalo para aquellos Reyes
Magos que provenientes de Persia seguían una estrella que les marcaba el buen
camino.
Es un día extraordinariamente fantástico para todo cristiano. Cristina,
como nombre proveniente del griego Christos, “doncella del Señor”, me ofrecía
en aquellos primeros años de nuestro noviazgo, todo lo que podía y más. En un
seis de enero de 1990, con sus diez y nueve añitos me regaló un reloj Lotus, de
los que en aquella época estaban en la mirada de todo el mundo. Era un regalo
que para la capacidad económica de Cris era un: “pudo más, porque amó más”, y
es que ese era su forma de hacer; nos abría a todos su Belén (enorme corazón)
porque amaba más que ninguno.Aunque en el fondo Cristina no era de resaltar en
demasía ninguna fecha, amaba cada día del año y ello provocaba su estadio en su
paraíso en continuo latido.
Me siento feliz viviendo su maestría y sintiendo su manifestación, como si
una adorable epifanía viviese dulcemente en mi vida. Y además disfrutando del
mejor regalo jamás soñado, su AMOR. Disfrutad todos por favor del amor, saber
darlo y saber recibirlo, con los corazones bien, bien abiertos.
Que todos disfrutemos de este día, siendo unos buenos Reyes Magos.