Celebramos hoy la fiesta en magnífico recuerdo de Santa Escolástica. De esta
santa benedictina, hermana de San Benito, nos ha quedado grabado el “Pudo más, porque Amo más”.
Su anecdótica, y al mismo tiempo apasionada historia, nos ofrece un ejemplo
de que el amor lo puede todo. En muchas de las situaciones que el ser humano se
encierra en la vida, debe aplicar el amor con sentido común, y no quedarse en
la rigidez de una regla, de un ascetismo exagerado que nos lleva a pasar por
encima de cualquier situación y razonamiento, por mucho que esta esté sumergida
en el amor y la mejor de las buenas intenciones.
Sin comparar, nada más lejos de mi intención; Cristina encontraba siempre
la manera de amar, y si, esa es la razón porque siempre “pudo más”. He tenido
la suerte de conocer, como marido, a egregia humana; podía hacer muchas cosas
discordantes con mi pensamiento y opinión, pero en ninguna le faltaba el
ingrediente del amor.
Todos sabemos que en la profundidad de la alianza sacramental de matrimonio
se encuentran claros y otros menos claros, dependiendo de cada uno y sus
circunstancias. Cris contaba con tan poca oscuridad; y por encima, toda ella la
tenía sazonada de mucho amor. Solo en una ocasión, y en su descargo ya muy
avanzadas sus enfermedades, encontré una maldad (en la cual yo nada tenía que
ver) en nuestra larga unión, y sentí una decepción tal, que la bronca que a la
pobre le cayó fue del todo exagerada. Es que yo, que la miraba ya como una
santa, sentía tal grado de enojo por verla descender a este mundo tan marchito,
que había provocado en mi gran decepción y zozobra.
Cris, con el corazón, pero también con la cabeza bien puesta:
“PUDO más, porque AMO más”