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domingo, 30 de junio de 2019

Sintiéndome muy amado


Como de una prolongación en la tierra de la sangre de Cristina, cada fin de semana siento las caricias de Cris del vientre que la fuere convirtiendo en un ser humano extraordinario. Este sábado, a la hora de costumbre, saliendo de Cáritas, me encuentro con la churrería Don Pepe que siempre se acerca por el San Xoan, y como un haz de buena luz me llega lo cuidadosa, con los detalles cargados de amor, que Cris tanto me enseñaba y ahora me ilumina.

Adquiero por tanto unos churros para llevárselos a mi suegra Virginia y, como detallo al principio, siento el calor de Cristina muy cerca. Mis actos tan ínfimos como llenos de ilusión, prototipos del bien, vacíos de desaliento y enriquecidos en su amor; provocan un llanto jubiloso que me mantiene y me hace sentirme, profundamente amado.