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domingo, 19 de enero de 2020

Déjame LLORARLA


Tanta cualidad poseía Cristina que no lograré llenar tanta de ella  escrita en mi corazón; corazón que la guarda, como si se tratase de un disco duro de una computadora.
Tengo que sentir a Cris, necesito hacerlo, quiero que permanezca muy viva en mi ser; no recuerdo si ha sido en este blog o personalmente a alguna persona, contar que siempre lucharía, y  hasta la extenuación, para que el propio paso del tiempo no menguase la frescura de un dolor por momentos hiriente, pero que por encima de todo  tonificador, al tenerla y sentirla muy profundamente. Suplico que su magnetismo, su presencia, su ternura, sus sensaciones, su olor, su belleza, su sensibilidad, su paz, su amor, su majestuosa bondad y su extraordinaria sonrisa, fiel reflejo de todo lo anterior; no se olviden de visitarme cuantas más veces mejor.
Me acerco todos los días a Cristina, en cuanto tengo un momento y me detengo en su sonrisa, mi vida se para, se me eleva la mente a un mundo especial, extraordinario. Con su sonrisa es imposible no pararse, es cierto que la misma se entremezcla con mis lágrimas, y el cóctel es increíble, y en ese momento quiero pararme, saborearlo, profundizar, y confieso que en  ese sabor sentimental, cada vez  rezuma menos el contenido de mis lágrimas, y, me digo no puede ser.

Dios por favor te lo suplico, DÉJAME LLORARLA.
Dios que soy feliz sintiendo cuanto me quería.
Cuanto me daba, y daba sin descanso.
Dios que es mi penitencia,
no apreciar tanto tesoro,
no corresponder de igual manera en tanto Amor.
Dios por favor te lo suplico, DÉJAME LLORARLA.
Dios que soy feliz,
Sintiendo su amor
Cuanto me daba, y daba sin descanso.
Dios que es mi penitencia,
No apreciar tanto tesoro
Dios por favor te lo suplico, DÉJAME LLORARLA.

Posdata:  os tengo que pedir perdón, a vosotros y a Cris,  su regañina es de aúpa y no sin razón, por poder alcanzar que os pueda resultar extenuante, cansino todo mi relato. Pero por favor  al mismo tiempo os pido compresión y ayuda, para que no desfallezca en esta elegía, que me da vida, que en ella pueda contarle al mundo quien me espera a que llegue junto a ella para amarla y amarla, como jamás he creído pudiera hacerlo.