Es como disfrutar de un hogar calentito, acogedor y lleno de amor. Con su
enorme dedicación, esfuerzo y calidez humana Cris alcanzó el sueño de unos
novios que iban a emprender, bajo el sacramento del matrimonio, en un donoso
hogar una vida unida en común.
Con su fallecimiento humano La Casa de Cristina se ha convertido en algo
más que mi hogar, es la caja fuerte de nuestros recuerdos, sus cosas, como las
tenía, se conservan para darme oxígeno, sus recuerdos me hunden vitalidad, sus
fotos que en su inmensa mayoría relucen
su sonrisa como los chorros del oro, alegría como un niño recogiendo los reyes,
buena como una misionera en su destino, jovial como una chiquilla adolescente,
chispeante como un buen espumoso, generosa como una orden pía, llena de vida
como pez en el agua, llena de amor, llena de amor, llena de amor.
Que hogar tan maravilloso me ha tocado vivir, inundado
de chorros de luz, lleno de vida; es como un canto a su honor, representa la
grandeza de su Ser y ofrece su cuerpo y su alma tan majestuosamente como su
corazón, que no le cabía en su cuerpo.