Es la debilidad humana una realidad constatable y por la cual debemos ser
conscientes de nuestras limitaciones. Sin embargo cuanto nos cuesta, y como un
tanto afectados de la autosuficiencia nos vemos vencedores de todo. Y cuando al
fin, una a una, nuestras ficticias defensas se ven derrotadas, nuestra indefensión
nos deja entrever cual frágiles somos, cual polvo somos y en él nos volveremos;
llegado ese momento nos puede aflorar un agresivo derrotismo, una pasividad
languideciente, una preciosa vitalidad,… Es cierto que un inerte estado nos
afectará a todos, no nos deja indiferentes. Empero desde este lugar de cita con
el amor de Cris, cada domingo me acerco y cada domingo la encuentro, nunca me
falla y es que además la necesito. En tanto en cuanto mi vida terrena este
presente, es un bálsamo que quiero transmitirlo al mundo, si, eso, es un
bálsamo que aplico a esta vida terrena tan maravillosa pero a la vez tan
frágil.
Te necesito Cristina como cuando estabas aquí conmigo en casa, en la calle,
riñéndonos, mirándonos, amándonos, soportándonos, cuidándonos. Te necesito Cris
para no olvidarme, sentirte y disfrutar de tu ausente presencia. Si, no te
puedo tocar, pero si, te puedo sentir; y no quiero dejar de hacerlo mientras La
Casa de Cristina sea un hogar bañado en tus sentimientos, en tus detalles, en
tu amor. Te necesito cada día un poco más, y no porque me lleguen embates de
delirio; son, en todo caso, necesidades tan egoístas como vitales, para seguir
sonriendo a esta vida, como tú jamás dejaste de hacerlo. Quien como tú sigues
repartiendo felicidad, paz y amor; tanto que me veo desbordado y lo cuento al
mundo.
“Que grande
es querernos, estar unidos y disfrutar de la vida sencilla, de la bella vida.”