En estos
días que el frío nos aprieta, en estos momentos que necesitamos calor, los
humanos padecemos la necesidad de esa fuente.
Deslizo mi
lápiz sobre este papel, buscando el calor que rebote en su ternura; y que gracia
de Dios encuentro a una familia que componen el matrimonio de Cristina y Pablo,
con su hija Carla, que familia tan extraordinaria, su cercanía me hace ver la
huella de y la luz de Cris.
Como queriendo
ayudarme físicamente, cuando estaba aquí junto a mí, me deja a muchos de sus
amigos dándome tanto cariño, tanta felicidad. Disfruto en su hogar de una cena
tan espléndida como llena de amor. Una especie de ambrosía de la que solo Cris
es capaz de hacernos vivir y disfrutar; Cristina, Pablo y Carla vuestro cariño me impulsa y logro tocar ese
Cielo de los Elegidos.