En 1991 Cristina acabo el Ciclo Superior en Administración, en la que de
aquella era Formación Profesional. Su vivacidad, su ganas de vivir y sonreir me
atrapaban a cada segundo, pero era su magnífico corazón lo que me llegaba como
el mar toca la orilla; con majestuosidad, grandeza y llena de vida. Me ofrecía
tanto cariño, que recuerdo nuestros largos paseos, nuestros domingos apurando
al máximo antes de mi triste marcha a Ferrol, en donde su ternura, se mezclaba
con mi sangre más fría para anegarme de un amor que yo jamás creí existiera, me
quedo sin palabras…., mis ojos se quedan secos recordando tan gloriosa humana,
sobremanera que lo hacía sin esfuerzo, todo era natural para Cristina.
Recuerdo los libros que me
fotocopiaba hoja a hoja, sus esfuerzos para tenerme todo lo que necesitaba, sus
abrazos diarios, sus sonrisas….También recuerdo ese año sus lloros, en el
esfuerzo en sacar el carnet de conducir, la práctica provocaba en ella tanto
nerviosismo que le había costado mucho, creo recordar que había ido 8 veces al
examen, pobrecita lo que sufrió en aprobar el examen práctico. Pero volvamos a
lo que casi siempre triunfa en su vida, ese año en fin de curso se fueran de excursión
a Grecia, escucharla era quedarse en un limbo feliz, estar en otra dimensión,
contaba todas sus “travesuras”, como había montado en burro en Mykonos, su
visita al Partenón, sus juergas con los griegos, …, en fin que es infeliz
humanamente escribir como tanta fuerza
alegre de la naturaleza ya no está más que en espíritu profundo, marcando más y
más Amor en mi alma, en mi corazón. A ti cariño mío me pego para coger aire y
seguir respirando, para coger tu magnífica luz y seguir reflejándola, nunca me
dejes solo por favor mi Amada Inmortal.
Ayer ha sido el Día de la Epifanía del Señor, los
Magos de Oriente siguiendo una estrella buscan al niño rey recién nacido para
adorarlo y obsequiarlo con todos los mejores regalos, siento que a mí Dios me
hizo el regalo más hermoso jamás soñado, el regalo que nunca me hubiese
imaginado, no porque lo buscara, no porque lo ansiara…, simplemente porque no
era capaz de saber que existiese tal REGALO.